La Opinión de...

Tiempo de definiciones por Carlos de la Peña

Con un gusto enorme volvemos a retomar el análisis político mediante la columna. El escribir es una de las principales formas de dar a entender un mensaje, incluso en ocasiones mas asertivo que las palabras. Volveremos a analizar distintos asuntos de la vida publica nacional y estatal, desde un punto de vista objetivo y con investigación detrás. Es momento de seguir contribuyendo al debate publico desde todos los espacios posibles. Agradezco al Mundo desde Colima la oportunidad de colaborar para tan importante periódico.

“Tiempo de definiciones” se aclama en los pasillos políticos del país. Hay un análisis profundo acerca de lo que esta por venir para la nación. La eleccion de bandos parece inminente cuando los espacios se reducen cada vez mas. La ambigüedad, indecisión y tibieza <> están en peligro de extinción. Parece ser que vienen tiempos cruciales de reformas constitucionales, política internacional y aproximaciones someras a la sucesión presidencial del 2024, por lo que vale la pena preguntarnos: ¿Con quien estar u hacia donde ir?.

De entrada, aplaudirse la politización efervescente que vive nuestro país (independientemente de las trincheras que se abanderen) ya que es un paso fundamental el que todos los sectores estén involucrados en la búsqueda de la defensa de sus ideales. Sociedad civil, gremio actoral, empresarios, deportistas, ganaderos, industriales, etc… Todo el país esta inmerso en el debate publico. Activamente.

En consecuencia de esto, la agenda política se vuelve mas tersa, sumamente complicado el seguir sumando voluntades en torno a un proyecto particular. Y es que, por simple lógica, dejando atrás los evidentes rezagos de índole clasista, quien estuvo acostumbrado a siempre tener el control y ya no lo tiene buscará a como de lugar el recuperarlo. Y viceversa. Quien a través de tantos años de lucha y esfuerzo logro conquistar posiciones especificas buscara seguir con su proyecto hasta las ultimas consecuencias. Lo relevante aquí radica en lograr desenmascarar si las ambiciones de los interesados responden a objetivos particulares o comunes.

Veremos pues, a lo largo de los siguientes meses, una lucha encarnizada por erigirse como el proyecto principal de nación. Golpeteos, acusaciones y descalificaciones abundaran en la agenda. A juicio y escrutinio deberán estar todas las posturas de quienes buscan convencer mediante alternativas, en ocasiones llenas de retórica y buscando beneficios particulares. Es necesario responsabilizarse y tomar postura. Efectivamente, será la historia quien juzgue y ponga a cada personaje en el Olimpo de la democracia o en el basurero de la historia.

No es el hecho de utilizar el látigo de la moral sin consideraciones ni piedad. La verdadera utilidad de un ejercicio de análisis será la de optar por escudriñar hasta el fondo las intenciones verdaderas de cada corriente en particular: Si optan por una mejor propuesta de país o simplemente se busca desestabilizar y después “vemos que hacemos”. Al tiempo.

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