Política

Martín Flores Castañeda, llegó como suplente se quedó tres décadas y amasó una fortuna de más de 300 millones en propiedades

Después de 30 años de encabezar el sindicato S.T.S.G.E, Martín Flores Castañeda se convirtió en tendencia digital, en Colima, tras anunciar que a sus 60 años buscará su quinto período al frente de la burocracia estatal.

Martín Flores Castañeda comenzó a dirigir el Sindicato de Trabajadores al Servicio del Gobierno del Estado (S.T.S.G.E) en 1992. Llegó a la dirigencia como relevo de Agustín Martell, quien cumplió dos periodos en la década de los 80s, luego de un largo pleito que dividió a la Unión de Sindicatos, marcando la separación definitiva de esta mancuerna.


Flores Castañeda instauró el corporativismo dentro del gobierno del estado al mismo tiempo que desarticulaba al sindicalismo libre, desde entonces, la asociación voluntaria de los trabajadores en esta organización quedó resuelta de manera oficial al PRI, pues los trabajadores se debían afiliar, aun contra su voluntad.


Los dirigentes de pequeñas pero combativas asociaciones no querían ser encuadrados dentro del aparato de Estado, en el Partido de la Revolución Institucional, PRI, pero el líder astutamente, negoció por toda la federación de sindicatos.


La peculiaridad de este líder coquimatlense fue su esencia autoritaria y vertical, signaban pactos de subordinación de los trabajadores a la estructura del Partido y de lealtad a Gobernadores que, en reciprocidad, otorgaron incentivos al líder para garantizar la subordinación de los agremiados.


Por medio del PRI, y de las constantes negociaciones con los gobernadores en turno, el líder del S.T.S.G.E, tenía aseguradas posiciones políticas como regidurías y diputaciones plurinominales, así como aviadores en nómina dentro de la burocracia estatal para sus familiares. Pero además, en las negociaciones políticas, como en las transacciones mercantiles, hay toma y daca; nada es gratis, a cambio de aquellos votos el líder recibió vehículos, gasolina vitalicia, telefonía, concesiones de taxi, ranchos, casas y nómina mensual vía tarjeta de débito por $200,000 pesos mensuales, de administraciones pasadas, hasta con José Ignacio Peralta Sánchez, con este último fraguó el famoso “borrón y cuenta nueva”, quedando saldadas las deudas de sus amigos ex gobernadores, en el nuevo Instituto de Pensiones del Estado de Colima (IPECOL).


De acuerdo con información obtenida por José Saramago con fecha del mes de marzo (22/3/2022), a través de mecanismos de transparencia (Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública), fue que se realizó una revisión de los activos de Martín Flores Castañeda por el Sistema de Consulta por Propietario de la Familia, así como prestanombres que dieron pie al inicio de indagatorias.
El tamaño de su fortuna asciende a más $300 millones de pesos solo en bienes inmuebles, por lo que ahora, ha sido cuestionado por diversos grupos de trabajadores que han considerado incongruente sus ingresos como dirigente sindical y ex diputado plurinominal del PRI, así como los ingresos de sus hermanos, hijos y familiares que cobran dentro de la nómina estatal.
Lo anterior, plasmado en el documento de la unidad de transparencia de la SPFYA/SSA/DGCH/1026/2022 con número 062748322000153, con fecha del mes de julio de este mismo año.


La familia del líder no ha quedado al margen de las acusaciones que envuelven a su padre y han sido señalados por formar parte de la red de allegados que utiliza como testaferros para ocultar su fortuna, que según las investigaciones de las autoridades de la unidad financiera a través de mecanismos de transparencia, Martín Flores Castañeda tiene catorce prestanombres los que acumulan entre ranchos, terrenos, fincas y predios rústicos, la cantidad de 51 bienes inmuebles detectados hasta ahora por dicha institución federal.
Quien se ha detectado con mayor cantidad de bienes, ha sido su hermana Teresa Flores Castañeda, con al menos siete casas con registro públicos de la propiedad y el comercio con número de folio; 103915 finca urbana marcada con el número 649 construida sobre el lote de terreno urbano marcado con el numero 34 ubicado en el fraccionamiento Villas de Rancho Blanco; 42918 lote terreno urbano dentro del fraccionamiento privado Arboledas de la ciudad de Colima; 165630 lote terreno ubicado en el municipio de Cuauhtémoc, en el fraccionamiento San Rafael; 213127 finca urbana del fraccionamiento Diamantes en Colima; 289553 finca urbana del fraccionamiento Delfines, en Manzanillo; 222113 finca urbana del fraccionamiento Diamantes también en colima.


Su hermano Filimón Flores Castañeda, por el contrario, ha mantenido un papel más discreto. Ahora, en el marco de esta investigación global, se sabe que utilizó una estructura opaca para resguardar una decena de propiedades apostadas en Coquimatlán con número de folio; 1162525 rancho “La Palma Guiera”; 37024 rancho “Playas del Río”, Armería; 3579 fracción solar urbano; 181098 finca; 245320 lote urbano; 245321 lote urbano; 276675 Finca Urbana en fraccionamiento Villas San José en Villa de Álvarez.


Al menos 40 de los 51 bienes, quedaron bajo el resguardo de sus hijos Sergio Alejandro Flores Adame; Daniel Flores Ortega; Martín Alejandro Flores Ortega; Claudia Elizabeth Flores Ortega, de su esposa María de Lourdes Ortega Tejeda, su otra esposa; Rosa María Adame Fuentes, entre otros prestanombre como; J. Jesús Granero González; Ana María González Córdova; Guillermina Flores Castañeda; Leonardo Flores Castañeda; Eliseo Máximo Covarrubias; Miguel Ángel García Rincón; Alida González Córdova; Zeferino Sandoval Olivares y Humberto Estrada Flores.


No obstante, de las ganancias acumuladas, Martín Flores desea más poder y canonjías, ha conseguido algunas “conquistas laborales” para sus agremiados, pero también ha extendido su ambición al grado de convertir al S.T.S.G.E en una empresa familiar apoyada por la feligresía de sus más de 180 familiares, delegados y jubilados (no todos), porque los buenos elementos no funcionan para el sindicato, los cuales han sido relegados.


La estrategia no fue defender los derechos de los trabajadores, al menos así lo hace creer, el líder número uno de la filosofía del artículo 5 y 123 de Ley Federal del Trabajo (excepto en la porción donde negociaba por los trabajadores), heredara su lugar a su actual suplente e hijo Daniel Flores Ortega, es la continuidad del exceso de poder y nepotismo de la dinastía sindical, así como lo ha hecho durante treinta años coaccionando el voto de los trabajadores al mejor postor y con ello colocar a su familia y amigos en candidaturas, como lo fue el partido Movimiento Ciudadano en estas últimas elecciones.


Estos atributos, le sirven para fraguar camarillas de delegados que se apropiaron de la representación mediante infundir miedo a los agremiados, para proteger sus intereses ilegítimos.


Por medio de una combinación de “méritos sindicales”, carisma, palancas y favores sexuales, los amigos y familiares del líder han obtenido y escalado puestos sin pasar por el corrimiento escalafonario.


Ha sido de esta manera como se consolidó y desafió el poderío de la burocracia tradicional, que parece envalentonarse cada vez más para implantar dentro del S.T.S.G.E, el terror a sus agremiados por las próximas elecciones que se llevarán a cabo el próximo 10 de agosto, de las cuales se dice ya vencedor.


Ante la fiscalía general del Estado de Colima (FGE), se han presentado al menos tres indagatorias contra el dirigente sindical, pero ninguna ha llegado ante el juez. Dos ya habían sido archivadas y solo una continua en investigación bajo los delitos que se indagaban uno apunta a delitos electorales para que investigue la presunta coacción del voto por parte del dirigente.

Ahora solo falta esperar a que las autoridades y los más de 3 mil agremiados al sindicato del gobierno del estado, decidan terminar con el exceso de poder, enriquecimiento, nepotismo y dictadura sindical.

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