Estatal Política

Martín Flores y sus compinches.

Por Abelardo Diego


Desde que se descubrieron las triquiñuelas y el turbio ambiente de corrupción que caracteriza al líder del Sindicato de Trabajadores al Servicio del Gobierno del Estado, Martín Flores Castañeda, el liliputiense de la política estatal ha entrado, nos dicen, en tal crisis emocional, que le ha variado violentamente el carácter, comportándose agresivo hasta con su equipo más cercano. Los mismos colaboradores del corrupto lidercillo han soltado las versiones de su conducta voluble y ha llegado al extremo de amenazar con despidos a varios de ellos si no le ayudan a «desmentir» lo que ya todo el Estado conoce y que no son precisamente mentiras: Que tiene a más de ciento ochenta parientes bien metidos en la nómina con cargos y sueldos que desde luego no merecen, y que se ha enriquecido exhorbitantemente utilizando los recursos del gremio, literalmente robándose las cuotas sindicales que durante treinta años ha tenido a su disposición manejándolas por lo visto a su antojo.
La desesperación de Martín Flores ha rayado en agustia. Por eso, recurrió a la ayuda del impresentable ex gobernador Mario Anguiano, que sabe muy bien las mañas que a Martín caracterizan. Así que el de Tinajas se ha estado reuniendo con Martín no solo por ayudarlo a él, -que no se cree que pueda ayudarlo en mucho tomando en cuenta las que él mismo debe-, sino por ayudarse a sí mismo. Porque destapada que fue la cloaca inmunda de las corruptelas de Martincillo, también podría alcanzarlo la justicia a él. Y no solo a Mario Anguiano y a Martín Flores, sino a los que han estado participando en los «cónclaves» en conocido restaurante de la ciudad, igual de impresentables que ellos: Fernando Morán, Héctor Faustino Sandoval Fierros y René González Chávez, tres de los funcionarios anguianistas a los que se les atribuyen verdaderas raterías.
Así que bien claro queda que Martín, en su caída, no está dispuesto a irse solo: Quiere arrastrar en el derrumbe a otros de su calaña.
Pero ni se así se salvará el pillo lidercillo del saqueado y vapuleado sindicato de burócratas del Estado, a quien deberá abrírsele una carpeta de investigación por el manejo inescrupuloso no solo de las cuotas sindicales con que ha hecho su fortuna incomprobable, sino por el uso discrecional del dinero del Instituto de Pensiones.
Pronto habrá más datos sobre este defraudador de la política sindical colimense.

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